The Legend of Zelda: Spirit Tracks
Normalmente, el lanzamiento de un nuevo título de Zelda, independientemente de la plataforma para la que haya sido desarrollado, suele desatar gran interés entre los jugadores.
Tal vez este es el título de la franquicia que menos interés ha despertado en mí desde que se conocieron algunos detalles del juego.
Aunque me costó un poco acostumbrarme al estilo visual de The Wind Waker de Gamecube, disfruté del título. Y también disfruté, aunque en menor medida, con Phantom Hourglass en Nintendo DS.

Pues bien, The Legend of Zelda: Spirit Tracks se nos presenta como una continuación a la anterior aventura de Link en DS que acabamos de mencionar. Nuevamente repite con el mismo estilo gráfico que en la anterior historia.
Pero como decía al principio, tal vez este ha sido el juego de Zelda que menos interés ha despertado en mí. Sinceramente, temía que me decepcionara, lo cual sería un duro golpe tratándose de Zelda. Y es que el planteamiento inicial que se nos propuso, con Link manejando un tren, la verdad es que se alejaba un poco de las ideas que habíamos visto hasta ahora en cualquier RPG de estas características.
Pero como seguidor de la franquicia, me animé a adquirirlo el mismo día de su salida. Y a pesar de mi inseguridad, tuve que tragarme en gran medida mi desconfianza al empezar a probar el título. Y lo primero que habría que destacar del mismo, a mi juicio, es su música. Y es que Spirit Tracks hace gala de una banda sonora que no pocos seguidores de la obra de Miyamoto ya se han atrevido a situar por encima de títulos de la talla de A Link to the Past u Ocarina of Time.
A mí, personalmente, escuchar la estupenda música de The Legend of Zelda: Spirit Tracks me evoca muy buenos recuerdos de algunos títulos de rol que pude jugar en Super Nintendo. Simplemente preciosa. Pero no sólo de su música vive un videojuego, así que sigamos con el análisis. Y para seguir analizando Spirit Tracks, tal vez deberíamos compararlo con su predecesor, Phantom Hourglass.

La calidad gráfica es prácticamente igual que en su predecesor y la mayoría de efectos de sonido también han sido tomados de la anterior historia. Los controles vuelven a estar casi monopolizados por el stylus, eficaz cuando uno se acostumbra. Decir que quién no haya jugado nunca a la anterior entrega, no tendrá ningún problema en adaptarse a los controles. Los manejará perfectamente en menos de 10 minutos, y podrá disfrutar sin problemas de la historia. También volveremos a hacer uso del micrófono de DS.
En esta ocasión, las aventuras por mar quedan atrás. Y es que si algo caracteriza a Nintendo, es que siempre trata de innovar en cada uno de sus juegos. La principal novedad de Spirit Tracks respecto a cualquier otro Zelda radica en haber introducido la locomotora como medio de transporte.
Nuestro personaje, Link, se ha convertido en maquinista. Pero no es el mismo Link que vimos en Phantom Hourglass, sino un descendiente de aquel héroe, pues la historia está situada casi 100 años después del anterior título. Y lo mismo sucede con la princesa Zelda. Si bien estamos en Hyrule, esta no será la misma ciudad que conocíamos. Ubicada en las tierras que buscábamos en Wind Waker, encontraremos muchos lugares hasta ahora desconocidos.
Estamos en una época en la que los trenes se han convertido en el principal medio de transporte. El nuevo Link, acaba de conocer a Zelda y ser reconocido como maquinista, y la princesa le pide un favor muy especial: que la lleve con él a La Torre de las Almas.

Parece que hay serios problemas con las vías ferroviarias, y se sospecha que el origen de todo podría estar allí. Efectivamente, la princesa está en lo cierto, y sin ánimo de destriparos más acerca del argumento, sólo añadiremos que Zelda perderá su cuerpo y nos acompañará a lo largo de la aventura como un espíritu.
Y es que, si bien al principio a uno se le hace raro el nuevo medio de transporte (a priori tan poco interactivo) o la indumentaria de Link, transcurridos los primeros 30 minutos la historia va mejorando, resultando original y sobretodo entretenida. Así que mejor que cada uno disfrute por su cuenta de la historia a nivel personal, y nosotros centrémonos en otros apartados del videojuego.
Decir que el argumento, pese al tiempo transcurrido, ha sido muy bien conectado con las anteriores entregas citadas para Gamecube y DS. Podremos ver algunos descendientes de antiguos amigos, e incluso a los propios personajes, como el caso de Nico (ahora muy anciano, lógicamente).
Respecto a su principal novedad, la introducción del tren, puede suponer un arma de doble filo. Si bien gana muchos puntos en originalidad, uno tiene la sensación de perder un poco de interactividad al no poder moverse con libertad por el mapa, al tiempo que los trayectos de un lugar a otro en tren pueden resultar a veces un poco aburridos. En cualquier caso seguro que habrá personas que agradezcan esta novedad, que nos permitirá ir de mazmorra en mazmorra de manera bastante cómoda, pues el tren resulta realmente muy sencillo de manejar. El tren no sólo nos será útil para viajar, también podremos utilizarlo para transportar a personas u objetos. Pero cuidado, porque no todo será coser y cantar. El tren tendrá una barra de energía formada por corazones, como viene siendo habitual en los juegos de Zelda. En nuestros viajes, encontraremos diferentes obstáculos y enemigos que no dudarán en atacarnos. A medida que los vayamos venciendo, nuestra máquina podrá ir recuperando corazones.

Cuando llevemos pasajeros, también tendremos que prestar especial atención a lo que nos indiquen las señales. En caso de no respetar las indicaciones de velocidad recomendadas, nuestros pasajeros podrían pensar que somos unos pésimos conductores y saltar directamente del tren.
Y en los trayectos en los que tengamos que repartir alguna mercancía, deberemos asegurarnos efectuar al entrega en el plazo estimado. Aunque todo esto parezca un poco complicado, en realidad no lo es tanto, y será difícil que fracasemos.
No faltarán tampoco diferentes puzles y rompecabezas en la historia, sin resultar demasiado repetitivos ni pesados.
En resumidas cuentas, The Legend of Zelda: Spirit Tracks ha sabido darle una buena vuelta de tuerca a la franquicia y personalmente, me alegra haberlo adquirido. Ha conseguido disipar mi escepticismo, con sus pros y sus contras. Y si una cosa tengo clara después de jugar, es que si sacan a la venta su BSO, seré de los primeros en comprarla.
Un título prácticamente imprescindible para Nintendo DS, que os resultará inolvidable y que a buen seguro disfrutaremos rejugando de vez en cuando.












